Y después de casi 20 años...
Y después de casi 20 años lo recordé. Así nomas. Me liquidaron de la chamba y los recuerdos de juventud llegaron y con ellos llegó él. Él. Ese amor de juventud que había creído olvidado sólo estaba encajonado dentro del buró que reside junto a mi corazón. Así en el rincón más profundo de ese cajón para dejarlo olvidado por un buen rato. Porque dejarlo dolió. Dolió y mucho. Pero teníamos que dejarnos libres porque el destino tuvo el tino de querernos jugar pesado, de separar nuestras vidas, nuestros caminos.
Yo siempre yendo a la derecha y él a la izquierda.
Los últimos años fueron los pesados, tratando los dos de jalar la cuerda hacia distintas direcciones a ver si de puritita casualidad en algún momento volvían a coincidir como el primer día. Pero no. No han coincidido y no sé si algún día llegaran a coincidir otra vez como el primer día.
Hoy los dos tenemos pareja. Los dos estamos enamorados de nuestra pareja. Pero algo me sigue uniendo a él.
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